10/10/23

Organización Teatral de la Universidad Veracruzana (La Orteuv), 70 años


Psicoembutidos (2014). Foto Samuel P. Adorno

También conocida como Compañía Titular de Teatro, es una entidad académica fundada en 1984 como resultado de la unión de las diversas agrupaciones que desde 1953 existían en la Universidad Veracruzana (UV), sus 70 años de actividad la confirman como la compañía teatral más antigua de México. Además de la Compañía Titular de Teatro, la Orteuv es responsable de los Talleres Libres de Actuación y del teatro La Caja. Ésta es su historia:

 

Primera década (1953-1963) 

 

En abril de 1953 hace su aparición el Taller de Nuevo Teatro de la Universidad Veracruzana, que estrena Moctezuma II de Sergio Magaña, bajo la dirección de Dagoberto Guillaumin, en el ya desaparecido teatro Hidalgo. Tres meses después, el INBA y la Universidad acuerdan la creación de la Escuela de Arte Teatral INBA-UV en Xalapa, también con Guillaumin al frente, que se instala en la calle Benito Juárez, donde hoy se alojan las oficinas de Difusión Cultural de la UniversidadÉsta será la primera escuela pública de teatro que funciona fuera de la Ciudad de México. Entre quienes conforman las primeras generaciones de la Compañía destacan Manuel Fierro, Guadalupe Balderas y Yolanda Guillaumin. Para 1955 se cuenta con el primer teatro de la Universidad, el llamado Teatro de Cámara, que se inaugura con Todos eran mis hijos, de Arthur Miller... 

9/10/23

Mi vida en la butaca

 

Lo mejor que podría hacer para recomendar este ensayo es citarlo una y otra vez porque sus argumentos son cristalinos y contundentes. “Yo les hablo desde el lugar de quien contempla”, dice a rajatabla, y en ningún momento titubea en su postura a pesar de que –ahora lo saben todos–, su autor(a) suele hablar también desde el lado del que se “es mirado”. No es el caso de este escrito, especie de apología de la contemplación escénica, que desde la butaca recorre un abanico de temas digno de un tratado mayor, hasta desembocar en la definición que el prestigiado Diccionario Pavis tiene del término “Espectador”: no existe. En alguna medida “se reconoce  la acción, pero no al sujeto”, sostiene Jimena Eme, digo, Augusto Blanco, y con esta sentencia confirma que allí radican buena parte de los malentendidos y desencuentros entre público y artistas.  Mi vida en la butaca es una lúcida e implacable declaración de amor al arte de espectar, que corrige con elegancia a Brook y a Brecht, así como a otros creadores que no han mirado que del otro lado hay un sujeto pensante que también forma parte del juego.