1977-79 : La prueba de las promesas
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y la Dirección General de Difusión cultural de la UNAM fueron creadas respectivamente en 1946 y 1947; sus objetivos son divergentes y, sin embargo, durante décadas fue común escuchar que, dado el volumen y la proyección de sus actividades, la dependencia universitaria jugaba el papel de una segunda secretaría de cultura. Verdades más o menos, en 1977 ya se adivina que el nuevo Centro Cultural será uno de los más importantes faros artísticos de la ciudad y del país. Aunque de momento únicamente opera la Sala Nezahualcóyotl, con la mejor acústica de su tiempo para albergar a la Ofunam, los bulldozers y las cuadrillas de albañiles trabajan arduamente en los miles de metros cuadrados sobre los que paulatinamente se levantarán salas de cine y danza, dos teatros, un museo, una librería, una cafetería, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y las oficinas de Difusión, así como los edificios que hospedarán a la Biblioteca y la Hemeroteca Nacionales. Se trata de un conjunto arquitectónico y escultural que ofrece a los visitantes la posibilidad de un paseo cultural y estético. Ante tal crecimiento y notoriedad resulta natural que la Universidad adecue su organigrama, lo que tiene como primera consecuencia la creación de una instancia superior denominada Coordinación de Extensión Universitaria, que mantendrá una disputa con Difusión Cultural por definir lo que cada una entiende por extensión cultural. En muchos sentidos se trata de una lucha de poder que el nuevo director de Difusión Cultural, el poeta, diplomático y viejo actor de la legua, Hugo Gutiérrez Vega, se encargará de enfrentar en primera instancia, aunque la pugna no concluirá hasta que en 1986 ambas dependencias se fusionen en la rutilante Coordinación General de Difusión Cultural.