23/7/11

El pirata gay (No Cover 2)


KING CREOLE
Esta es la fábula del pirata gay. Se llamaba Prometeo y trabajaba tiempo atrás en el negocio de los discos, en el que era muy, muy bueno. A los 20 ya era asistente del manager director de una gran disquera (una disquera con “D” mayúscula), y muy poco tiempo después se había hecho indispensable en todo lo que se refería a nuevas tecnologías. Se le conocía como el dios del mp3; un dios menor, en ese entonces, pero en la Disquera con “D” mayúscula se le apreciaba como un gran visionario. Mientras el ramo vivía un crecimiento exponencial, Prometeo se fue adueñando de las campañas estratégicas, y los directivos aceptaron encargarle todas las propuestas; un acuerdo muy cómodo para ambas partes… Hasta que un día Prometeo reclamó su lugar en la Junta Directiva;como era de esperarse, eso equivalía a nombrarlo socio. ¡Socio que aporta ideas, pero no capital! Después de dos semanas de deliberaciones, la junta decidió –no sin cierto dolor–, rechazar la petición del joven, y a cambio proponerle un generoso aumento del 100 por ciento. Lo que ellos no sabían es que el defecto de Prometeo era su enorme rencor; a sus 23 años acumulaba ya varios arranques despechados. Y esta vez tampoco fue la excepción. Antes que ningún elemento de seguridad pudiese cambiar los candados, Prometeo copió algunos de los protocolos de investigación informática, de los que él era co-responsable, y salió caminando para no volver jamás. Durante algún tiempo no se supo nada de él, pero un día no muy lejano –junio de 1999, una fecha que quedará marcada para la historia–, un web master independiente dio a conocer el sistema Napster para compartir música por internet. La reivindicación pirata acababa de nacer… No necesito detallar la rapidez con la que esta interfaz se esparció por el planeta, ni el golpe mortal que esto representó para la industria del disco. ¿Eso quién no lo sabe? Pero lo que tal vez no sepan es que todo comenzó por una maldita lucha de poder… Después vendrían las demandas, los arreglos millonarios, y el desesperado intento por frenar al nuevo símbolo de la red; todo en vano. Prometeo había logrado entregar a los simples mortales el don de "quemar y multiplicar". Todo lo anterior haría indiscutible un lugar para Prometeo en la Junta Directiva; así funcionan las cosas en un mundo razonable. Ahora podríamos llamar a Prometeo dios con “D” mayúscula y pedirle que se siente en la mesa de los grandes... Si no fuera porque estos dioses disminuidos, estos dioses con “d” minúscula, dueños a pesar de todo, de las cosas del mundo, no se dan cuenta cómo ha cambiado el paisaje y buscan a cualquier pirata como Prometeo para que pague los platos rotos.

Pausa. Parece que ha terminado su relato, pero remata.


Después de todo esto –se preguntarán–, ¿qué tienen que ver en esta historia la sexualidad del pirata?… Nada, absolutamente nada. Ya sabemos que, en asuntos de negocios o de política, las preferencias sexuales no hacen ninguuuuuna diferencia.

Entra Canción Living La Vida Loca, de Ricky Martín. Sin embargo, se ha eliminado la letra original y se introduce el texto de La Internacional Socialista, obviamente en su versión portuguesa.
De pé, ó vítimas da fome!
De pé, famélicos da terra!
Da ideia a chama já consome,
A crosta bruta que a soterra.
Cortai o mal bem pelo fundo!
De pé, de pé, não mais senhores!
Se nada somos neste mundo,
Sejamos tudo, ó produtores!

Bem unidos façamos,
Nesta luta final!
Uma terra sem amos
A Internacional!
A Internacional!
Come on!

No cover, dir. de Marcos Barbosa y producción de Teatro Oficina, fue estrenada en Guimaraes, Portugal en julio de 2009. A la luz del estreno de Social Network en 2010 podemos sacar nuevas conclusiones de esta historia: el pirata no sólo ganó ideológicamente la batalla, terminó comprando a la disquera para ocupar su lugar e impedir que nuevos dioses con "d" minúsucula se apropien de sus logros.