11/3/13

El proyecto de "teatro" masivo del GDF


La imagen de la izquierda es la que difunde la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal con el siguiente encabezado: "Continúa programa de Teatro en Plazas Públicas...", y lo que uno comienza por advertir es que aquí está la plaza, pero ¿dónde está el teatro? 
  Hay dos problemas esenciales en esto que debería ser un proyecto de difusión cultural a la altura de nuestra necesitada ciudad: el primero es de concepto, porque –como bien han señalado otros colegas del gremio–, el teatro no es más un vehículo para contar historias, sino una experiencia viva que se comparte y se transforma gracias a la participación presencial del público. Actor y espectador son un binomio milenario cuya alquimia no tendríamos por qué andarle explicando a un gestor cultural; sería como explicarle a un secretario de educación que los niños deben ir a la escuela para aprender a escribir. Por otro lado, resulta obvio que el teatro no es un fenómeno de difusión masiva, sino, todo lo contrario, un arte de resistencia, identitario, territorial, que convoca a conglomerados anónimos en calidad de personas.  ¿A quién se le ha ocurrido que este experimento de masificación va a generar público para un arte alérgico a las masas?
   El segundo problema al que aludimos es de comunicación social, y éste se ha dado en dos tiempos: inicialmente porque el gobierno no supo transmitir adecuadamente su estrategia, y después porque no supo o no quiso encontrar una solución alternativa y ha pretendido responsabilizar a los teatristas por su "falta de solidaridad". En uno y otro caso la Secretaría de Cultura ha actuado con poco sentido común y peor sensibilidad. 
    Yo sólo agregaría que hay problemas más graves en esta ciudad como para mantener este inútil forcejeo; más vale encontrar soluciones que beneficien en primer lugar a la población, en segundo, a los trabajadores del teatro, y en tercero (así en este orden), a una Secretaría de Cultura que debe honrar el concepto de servicio público no sólo con buenas intenciones, sino con ideas inteligentes y viables. 

1 comentario:

antipoeta dijo...

Según John Taylor Gatto, el más importante teórico de la resistencia a las "reformas educativas" contemporáneas, el estado, a través del sistema educativo, debe enseñar a leer, precisamente para que el pueblo deje de leer.