23/7/11

De plagios y genes (No Cover 5)


KING CREOLE  
Comencé imitando al músico que más amaba; era una canción de seis acordes, los mismos de Dreamin scape. De hecho sonaba a Dramin scape, y la historia era la de Dramin scape. Cuando me di cuenta, días después, pensé que había sido una inspiración inconsciente. Pero cuando más tarde compuse mi segunda canción y descubrí que letra y música eran las de Loser, supe que algo no tenía remedio. Compuse frenéticamente durante una semana y me lancé a cotejar si había algún referente reconocible; todas respondían nota por nota a alguna canción ya existente, incluso algunas que desconocía. Eso me desconcertó aún más; aunque no lo quisiera, todo lo que hacía ya existía en el mundo físico. Durante algún tiempo apagué la música en mi mente y me lancé a viajar, tratando de limpiarme de influencias. Recorrí Europa para escuchar el rumor del viento y el acento de sus pobladores. Cuando me sentí preparado para encontrar una voz propia, compuse una pieza instrumental que, lo juro, nunca había escuchado. Al regresar a mi ciudad comprobé que la canción existía. Pero no me importó; mi necesidad por hacer música era mayor, la necesidad de expresarme con la música me rebasaba; así que grabé un demo y me fui a promocionarlo. La canción alcanzó el número 8 en algunos charts; entrevistas, conciertos, algunos programas de televisión, hasta que un día llegó el citatorio judicial para responder una demanda de plagio. Yo nunca antes había escuchado Typical situation, pero sus notas estaban alojadas en mi mente. Pienso si Dave Mathews no habría también escuchado esa canción en algún sueño, el mismo que después se alojó en mí. Es parte del misterio de la creación, un misterio que el Derecho no tiene tipificado. Según la ley no soy un creador porque todo lo que “invento” ya existe, no importa que al hacerlo haya invertido el mismo esfuerzo que el compositor original. Me es imposible crear algo nuevo, ahora está claro, pero lejos de anular mi expresión, acrecienta la necesidad de buscar una voz, mi voz. Es por eso que, presumo, la única inocencia posible resulte de hacer un doble plagio: tomo de aquí y tomo de allá para hacer una conjunción única. En otras palabras, dos seres existentes crean uno nuevo que reproduce sus genes, que tiene sus ojos y su voz. Tal vez mi mente sea infértil y criminal, pero de una cosa sí estoy seguro: mis hijos han tenido magníficos padres…
     Comienza la canción de Material Girl, de Madonna, pero se elimina letra original y se introduce el texto de Os símbolos, de Pessoa

Triste de quem vive em casa,
Contente com o seu lar,
Sem que um sonho, no erguer de asa
Faça até mais rubra a brasa
Da lareira a abandonar!
Triste de quem é feliz!
Vive porque a vida dura.
Nada na alma lhe diz
Mais que a lição da raiz
Ter por vida a sepultura.
Eras sobre eras se somem
No tempo que em eras vem.
Ser descontente é ser homem.
Que as forças cegas se domem
Pela visão que a alma tem!
E assim, passados os quatro
Tempos do ser que sonhou,
A terra será teatro
Do dia claro, que no atro
Da erma noite começou.
Grécia, Roma, Cristandade,
Europa-- os quatro se vão
Para onde vai toda idade.
Quem vem viver a verdade
Que morreu D. Sebastião?



No Cover, dir. de Marcos Barbosa y producción del Teatro Oficina, se estrenó en Guimaraes, Portugal, en julio de 2009. 

El ladrón de Guimaraes. (No Cover 4)






KING CREOLE   
Hay un ladrón en Guimaraes cuyo nombre corean en los estadios (y no porque sea el dueño del equipo, entre los cuales –sabemos– abundan los rufianes); es uno que logró huir de la cárcel y durante algún tiempo se mantuvo oculto. Pero cuando en la radio difundieron el boletín de su fuga, el ladrón decidió hablar al programa de mayor audiencia para explicar a la locutora las razones de su escapatoria. 
- No, mire, yo no me evadí para seguir fuera de la ley, sino porque no estoy de acuerdo con la forma en que son tratados los reclusos. 
- Ah, pero eso debió pensarlo antes de cometer sus delitos, señor. 
- Discúlpeme, pero está usted equivocada, señorita; yo acepto mi castigo, pero nunca el mal trato. 
- Es decir que, si las condiciones cambiaran, ¿usted regresaría a la cárcel?
- Sí, ¿por qué no? 
Eso dijo el ladrón, y la locutora habló a la alcaldía para comunicar la promesa del fugado. La autoridad no creyó en sus palabras, pero el asunto sirvió para abrir un debate entre la opinión pública, para la cual, independientemente de la promesa del ladrón, valía la pena mejorar las condiciones de la cárcel estatal. Después de algunas manifestaciones, de jaloneos con el presupuesto y, lo más difícil, de educar un poco a los custodios, comenzaron a anunciarse los cambios en el sistema penitenciario de la ciudad. 
     Una mañana, tiempo después, el ladrón tocó a la puerta del penal:
- Sí, ¿qué se le ofrece? 
- Vengo a cumplir mi condena. 
- No me diga, ¿Y quién es usted? 
- El ladrón que se fugó el año pasado. 
- ¿En serio? Así que finalmente se dignó volver. 
 La fiscalía, que no creía lo que estaba viendo, no solo le abrió las puertas, sino que aumentó cinco años su castigo por intento de fuga. A pesar de todo, hay que decir porque esto amerita una moraleja, desde entonces la gente del lugar cree más en la palabra del ladrón que en la de las autoridades. 


No Cover, dir. de Marcos Barbosa y producción del Teatro Oficina, se estrenó en Guimaraes, Portugal, en julio de 2009. 

El banquero anarquista (No Cover 3)

Relato pirateado a Fernando Pessoa.
La Real y la Copia marcan muy lentamente el ritmo detrás de King Creole.
KING CREOLE  
Y hablando de esas cosas, ¿conocen a un banquero que se diga de izquierda? Yo conozco un banquero anarquista. Activista radical, sí, aunque parezca imposible. Un hombre como nosotros; un chico del barrio que tuvo que trabajar para salir adelante. Pero el nuestro es un hombre inteligente que desde joven comprendió la enorme injusticia del mundo. La última vez que lo vi me explicó por qué él era el autentico prototipo del anarquista, no como esos pseudo militantes que vociferan en las manifestaciones altermundistas. Las injusticias de la naturaleza –me dijo–, no las podemos evitar
LA REAL Y LA COPIA: 
que uno sea bello y otro no, que uno tenga talento y otro no, que uno sea inteligente y otro no, vaya y pase.
KING CREOLE  
Pero las injusticias de la sociedad y sus convenciones, ¿por qué no las podemos evitar? Nuestro amigo no admite a un superior que lo sea por cualidades no existentes al nacer: riqueza, posición social, facilidades. Y así nació su anarquismo
LA REAL  LA COPIA 
¿Pero por qué no socialista, o cualquier otra cosa menos radical?
KING CREOLE  
Ah, porque, según él, el verdadero mal son las ficciones sociales superpuestas a las realidades naturales; desde la familia al dinero, la religión el Estado: todo.
LA REAL Y LA COPIA  
Uno no nace para ser marido ni rico ni pobre, como tampoco nace para católico, protestante o portugués.
KING CREOLE  
Uno es todas esas cosas en virtud de las ficciones sociales.
LA REAL Y LA COPIA 
¿Y por qué las ficciones sociales son malas?

El pirata gay (No Cover 2)


KING CREOLE
Esta es la fábula del pirata gay. Se llamaba Prometeo y trabajaba tiempo atrás en el negocio de los discos, en el que era muy, muy bueno. A los 20 ya era asistente del manager director de una gran disquera (una disquera con “D” mayúscula), y muy poco tiempo después se había hecho indispensable en todo lo que se refería a nuevas tecnologías. Se le conocía como el dios del mp3; un dios menor, en ese entonces, pero en la Disquera con “D” mayúscula se le apreciaba como un gran visionario. Mientras el ramo vivía un crecimiento exponencial, Prometeo se fue adueñando de las campañas estratégicas, y los directivos aceptaron encargarle todas las propuestas; un acuerdo muy cómodo para ambas partes… Hasta que un día Prometeo reclamó su lugar en la Junta Directiva;como era de esperarse, eso equivalía a nombrarlo socio. ¡Socio que aporta ideas, pero no capital! Después de dos semanas de deliberaciones, la junta decidió –no sin cierto dolor–, rechazar la petición del joven, y a cambio proponerle un generoso aumento del 100 por ciento. Lo que ellos no sabían es que el defecto de Prometeo era su enorme rencor; a sus 23 años acumulaba ya varios arranques despechados. Y esta vez tampoco fue la excepción. Antes que ningún elemento de seguridad pudiese cambiar los candados, Prometeo copió algunos de los protocolos de investigación informática, de los que él era co-responsable, y salió caminando para no volver jamás. Durante algún tiempo no se supo nada de él, pero un día no muy lejano –junio de 1999, una fecha que quedará marcada para la historia–, un web master independiente dio a conocer el sistema Napster para compartir música por internet. La reivindicación pirata acababa de nacer… No necesito detallar la rapidez con la que esta interfaz se esparció por el planeta, ni el golpe mortal que esto representó para la industria del disco. ¿Eso quién no lo sabe? Pero lo que tal vez no sepan es que todo comenzó por una maldita lucha de poder… Después vendrían las demandas, los arreglos millonarios, y el desesperado intento por frenar al nuevo símbolo de la red; todo en vano. Prometeo había logrado entregar a los simples mortales el don de "quemar y multiplicar". Todo lo anterior haría indiscutible un lugar para Prometeo en la Junta Directiva; así funcionan las cosas en un mundo razonable. Ahora podríamos llamar a Prometeo dios con “D” mayúscula y pedirle que se siente en la mesa de los grandes... Si no fuera porque estos dioses disminuidos, estos dioses con “d” minúscula, dueños a pesar de todo, de las cosas del mundo, no se dan cuenta cómo ha cambiado el paisaje y buscan a cualquier pirata como Prometeo para que pague los platos rotos.

Pausa. Parece que ha terminado su relato, pero remata.


Después de todo esto –se preguntarán–, ¿qué tienen que ver en esta historia la sexualidad del pirata?… Nada, absolutamente nada. Ya sabemos que, en asuntos de negocios o de política, las preferencias sexuales no hacen ninguuuuuna diferencia.

Entra Canción Living La Vida Loca, de Ricky Martín. Sin embargo, se ha eliminado la letra original y se introduce el texto de La Internacional Socialista, obviamente en su versión portuguesa.
De pé, ó vítimas da fome!
De pé, famélicos da terra!
Da ideia a chama já consome,
A crosta bruta que a soterra.
Cortai o mal bem pelo fundo!
De pé, de pé, não mais senhores!
Se nada somos neste mundo,
Sejamos tudo, ó produtores!

Bem unidos façamos,
Nesta luta final!
Uma terra sem amos
A Internacional!
A Internacional!
Come on!

No cover, dir. de Marcos Barbosa y producción de Teatro Oficina, fue estrenada en Guimaraes, Portugal en julio de 2009. A la luz del estreno de Social Network en 2010 podemos sacar nuevas conclusiones de esta historia: el pirata no sólo ganó ideológicamente la batalla, terminó comprando a la disquera para ocupar su lugar e impedir que nuevos dioses con "d" minúsucula se apropien de sus logros.

No Cover



Escena 6.

KING CREOLE 
 Un día de julio como ven ha nacido
Este proyecto banal y subversivo
Hecho con los deshechos del hit parade
Copulativos, promiscuos, corrosivos
Partes verán que son muy conocidas
Apropiadas por un ladrón furtivo
De canciones, temas y otros copyright's
El arte no es legal, más sustantivo.
A este que ven como un grupo pirata
No le importa bautizarse alternativo
Fugitivo, permisivo o corruptivo
Pues en el fondo todo es muy relativo
Nuestra estética se nombra copy/paste
De aquí y de allá, el afán es discursivo
No importa nada la originalidad
Mientras todo sea por el bien masivo
Fruto de la emancipación mental
Que no tiene per se un fin lucrativo.
¿Así o más simple se los he de explicar?
Prístino debe haber quedado el objetivo.

La Real y la Copia, que bailaban al ritmo de sus palabras, se detienen a reflexionar.

LA COPIA
Sólo falta un nombre que poder anunciar
Algo que sea muy corto y persuasivo

LA REAL
yo que no suelo pensar en estas cosas
Pienso que No Cover es bastante atractivo

KING CREOLE 
 No Cover, que ni se paga ni se cobra
Copia que se copia no copiará lo expresivo.

LA REAL Y LA COPIA 
 ¡Si, señor!

No Cover fue estrenada en Guimaraes, Portugal en julio de 2009, bajo la dirección de Marcos Barbosa, en una producción del Teatro Oficina. http://www.myspace.com/video/rodrigoareias/no-cover/59927771

20/4/11

Sabina Berman y la realidad esférica


El gran público conoció a Sabina Berman por Entre villa y una mujer desnuda (1993), obra que simboliza cabalmente al teatro mexicano de los Noventa: tiene el desenfado de Sexo, pudor y lágrimas, el jugueteo historicista de Bajo tierra, el espíritu crítico de Los Ejecutivos y la reivindicación de género de Plagio de palabras. Independientemente de lo anterior, esta obra fue la encargada de poner la puntilla a una costumbre endogámica en la que el mal llamado teatro de arte se había refugiado durante décadas de proteccionismo estatal. Si algo tiene Entre Villa… es que no está hecha para la gente de teatro y ni siquiera para el público de teatro; es una obra que dialoga con la polis en su acepción más amplia.

26/3/11

Tennessee Williams en México



(1911-2011)


Ninguno otro dramaturgo puede jactarse de haber ejercido una influencia similar a que Tennessee Williams tuvo sobre el teatro mexicano de su tiempo. Comenzando por Un tranvía llamado deseo, estrenada en 1948, sus obras permearon rápido en los jóvenes autores que estaban por apropiarse de la escena nacional, entre ellos Emilio Carballido, Hugo Argüelles y el mismo Jorge Ibargüengoitia, quien incluso tomaría la base argumental de La gata sobre el tejado caliente, eliminando sus picos melodramáticos, para elaborar un ejercicio de contención chejoviana titulado Ante varias esfinges.

17/3/11

Las Escuelas Teatrales en México (1868-2000)


Desierto bajo escenografía lunar (Centro Universitario de Teatro)

Todos sabemos que hasta el siglo XIX no hubo más escuela de teatro que las tablas. Los aspirantes a actor comenzaban todos de la misma forma: uniéndose a una compañía en la que desempeñaban múltiples oficios antes de interpretar un papel, por pequeño que fuese. Precisamente era el primer actor el que tenía casi siempre la tarea de dirigir el espectáculo en aras de su propio lucimiento, y el resto procuraba ir recorriendo la escala jerárquica para, algún día, si el público le favorecía, aspirar al puesto de galán, dama joven, primer actor, característico o actor de carácter, y, por qué no, a ser empresario de su propia compañía. Los  aspirantes a actor aprendían a través de la imitación, ayudando en los ensayos y también desempeñándose como apuntadores, todo lo cual contribuía a que su incursión en el escenario fuese gradual y pausada. Como afirma Héctor Mendoza, “los actores que podían hacer un Hamlet eran los señores grandes, con faja, aunque a lo lejos pudiesen aparentar 22 ó 23 años”. En todo caso, la repetición de lo que hacían los “maestros” era la norma y, para aspirar a la graduación un actor debía llegar a lo que los críticos llamaban una “auténtica creación”. Detengámonos un momento en este concepto que resulta interesante: todos los actores y actrices interpretaban los mismos personajes y lo hacían reproduciendo a los actores viejos; entonces, lograba una auténtica creación el que dotara a un personaje de rasgos que lo separaran de todo lo que el público había visto hasta entonces. En ese momento se decía que tal o cual personaje era creación de tal o cual actor. Por lo demás, puede concluirse que esta estructura (estamos hablando, por supuesto, de la tradición española de la que somos herederos) estaba concebida para no cambiar, para hacer siempre el mismo teatro... (Cont)

12/3/11

Santa Rita


"Abre tu mente y piensa que
no estoy lejos
Estando aquí no estoy
me engaña la razón"
Pues despertamos con la noticia de que Rita no está ni aquí ni en otro lado. Toda mi generación hace un alto para recordarla, y a mí me ataca la tristeza porque fui mudo testigo del nacimiento de Santa Sabina mientras compartíamos teatro en la facultad de Arquitectura; porque la vi crecer con y para mi generación; porque nos acompañamos en una singular experiencia televisiva en el canal 22; porque nunca dejó de sentirse actriz; porque fui cómplice discreto de los últimos momentos de esplendor de su banda en el teatro Helénico; porque la vi transitar del rock gótico al concierto barroco; porque la encontré hace menos de un año recogiendo a su hijo en el Decroly, pero sobre todo porque fue buena amiga y siempre hubo en sus palabras una gran convicción en lo que hacía. Eso fue para mí Rita Guerrero, quien a los 44 ya no está, aunque siga estando. 

3/3/11

El consultor de guiones es la estrella

Robert Mckee está en México dictando su famoso seminario sobre escritura creativa para el cine. Mckee es el último gurú del guión, aunque curiosamente sus apreciaciones resultan bastante clásicas pues centra su análisis en la estructura y su relación con el género y con el estilo. Lo que tal vez haga más elocuente su postura es que no formula principios dogmáticos, sino que ahonda en los mecanismos de la historia y sus formas de potenciarla.
    Hubiera deseado asistir al seminario, pero la verdad estaba un poco caro. De cualquier manera, nos queda su libro (que se puede bajar de internet en http://es.scribd.com/doc/35893503/Robert-McKee-Story-El-Guion), un fragmento en video de sus conferencias y sus 10 mandamientos, que ni siquiera sé si él los redactó. Consuelo de los pobres.


LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE ROBERT McKEE
PRIMERO
No le quitarás de las manos la crisis/el clímax al protagonista. Mandamiento anti "deus ex machina".
SEGUNDO
No le facilitarás la vida al protagonista. En un argumento nada progresa si no es a través del conflicto.
TERCERO
No harás una exposición porque sí. Dramatízala. Convierte la exposición en munición. Utilízala para girar el final de una escena, para favorecer al conflicto.
CUARTO
No utilizarás falsos misterios ni sorpresas fáciles. No escondas nada importante que sepa el protagonista. Mantennos al nivel del héroe. Que sepamos lo que él/ella sabe.
QUINTO
Respetarás a tu público. Mandamiento antimercenario.
SEXTO
Conocerás tu mundo como Dios conoce éste. Mandamiento proinvestigación.
SÉPTIMO
No complicarás con nuevos elementos ya que la complejidad de los que dispones es mejor. No multipliques las complicaciones en un solo nivel. Utiliza las tres: intra-personal, interpersonal, extra-personal.
OCTAVO
Llevarás las situaciones al límite, negando las negaciones, llevando a los personajes hasta los extremos y la profundidad más lejanos de los conflictos imaginables dentro del propio espectro de probabilidades del argumento.
NOVENO
No escribirás con evidencia. Pon un subtexto debajo de cada texto.
DÉCIMO
Reescribirás.

2/3/11

Adictos anónimos en Mazatlán


Del 24 de febrero al 15 de abril se presenta en el teatro del IMSS Antonio Haas, de Mazatlán, Sinaloa. “Terapia de grupo acompañada por la famosa perorata sobre la necesidad de despenalizar el consumo de drogas”, es el subtítulo de esta comedia compuesta a partir de monólogos intercalados, que fuera escrita originalmente para los alumnos del CU allá por 1998.
     Siete adictos “legales” y un orador “ilegal” dan sus respectivas razones para, en el primer caso, justificar su dependencia a todo aquello que les ayude a simular un mundo mejor, y en el segundo, para cuestionar los criterios que ubican a las adicciones en una u otra  línea de la prohibición. El resultado es una obra de estructura flexible que obliga al público a reírse de sus propias manías obsesivo-compulsivas.
     En lo personal hay muchas cosas que reescribiría de esta obra, pero por alguna razón funciona sobre todo con grupos jóvenes y/o estudiantiles. Como quiera que sea, siempre es un gusto saber que sigue girando, así que si andan por Mazatlán, échense unos mariscos en el Camichín y después caíganle al teatro.

26/2/11

Antesala Teatral


El Centro de Investigación Teatral "Rodolfo Usigli" me acaba de regalar este libro de Héctor Quiroga. Bueno, en realidad lo gané al contestar una trivia que el Citru publicó en facebook, y con la que me sentí un poco gandalla pues no debe verse bien que un ex-director del Centro ande compitiendo para ganarse una de sus publicaciones. Hay una razón para que no pudiese contenerme, y aquí la explico:
     Siempre tuve una curiosidad malsana por comprobar cómo y cuándo germinaría el trabajo de Quiroga, a quien conocí hace 18 años como responsable de un minúsculo departamento de restauración fotográfica con el que nunca se podía contar para las peticiones urgentes del área de Documentación del Centro, del que yo era incipiente coordinador. Ya fuera que necesitara imágenes para una publicación, un préstamo o simplemente para consulta de investigadores, entraba yo al cubículo de Quiroga en aras de su colaboración y él me respondía –siempre amable y parsimonioso–, que era imposible satisfacer mi demanda. ¿Por qué razón? Por la que fuera, aunque las más recurrentes eran que el material solicitado no existía, no estaba clasificado o aún no había sido restaurado. Para algunos de los que trabajábamos en el Citru de aquel entonces, Quiroga era una moderna versión de Bartleby, eficaz y escrupuloso en su trabajo personal, pero incapaz de atender las demandas ajenas. Al igual que el personaje de Melville, Quiroga producía en mí una incrédula simpatía ya que percibía su dedicación y amor al trabajo de restauración, aunque me contrariaba que nunca pudiese contar con su apoyo. La perplejidad y comprensión que me producía su carácter me hicieron olvidarlo en su rincón durante buena parte de mi administración, tanto que no recuerdo haberme despedido el día que abandoné el Citru intempestivamente.
     Lo que puedo decir de nuestras esporádicas discusiones laborales es que Quiroga conocía perfectamente la naturaleza y técnica de su trabajo, y ejercía su especialidad con la delicadeza y minuciosidad que sólo tiene alguien que está fuera del mundo cotidiano. Quiroga habitaba una realidad de superficies microscópicas y sólo estaba pendiente de la actualidad para encontrar un nuevo material, técnica o programa (cuando dio el salto a lo digital) que ayudara a rescatar esas fotografías que, de otra manera, estarían hoy en un bote de basura. 
     Después de años de trabajo, los resultados palpables al fin han quedado depositados en una magnífica publicación, hermosa y necesaria como la que más. Aquí quedan plenamente justificadas sus horas de mutismo y abstracción. 
     Antesala teatral (fotografía de gabinete y escénica 1871-1944) constituye un recorrido para entendidos en la historia de la fotografía y el espectáculo, pero eso no impide al mundo apreciar el rescate de fotografías incunables, de las cuales existía en muchos casos sólo una impresión vieja y deteriorada, tal como se verifica en la doble exposición de cada imagen, lo que nos da cuenta del antes y después de la restauración. 
     No pretendo realizar un análisis crítico del contenido, simplemente compartir el gozo de encontrar imágenes renovadas de una historia que uno creía perdida. Desfilan por este volumen personajes y compañías que marcaron una época del teatro, y lo hacen con toda elegancia gracias al trabajo de recuperación de Quiroga, a quien ahora admiro doblemente por su finura, extravagancia... y concreción. 
      Por otro lado, esta publicación lleva implícito el alegato por la existencia de procesos de estudio y conservación que no pueden responder a la demanda inmediatista de los diarios o revistas. En aras de resultados serios y duraderos como estos, vaya un voto de confianza a la cocina lenta del Citru. 

17/2/11

Alicia detrás de la pantalla (1995)



Alicia tiene 17 años y vive encerrada en su habitación, con la única compañía del televisor, pero este día sus padres han tomado la determinación de internarla un hospital y ella –al enterarse accidentalmente–, decide evadirse introduciéndose en la televisión. En cuanto traspasa la pantalla, ante ella comienzan a manifestarse como en programas de TV cada uno de los momentos que han dejado cicatrices en su vida: su fiesta de tercer aniversario, momentos de la escuela, la pubertad, sus quince años, etcétera. Conforme se presentan las memorias ella va fundiendo fantasía y realidad hasta que no puede entender una sin la otra. El embotamiento la empuja a tomar una postura trágica o al menos eso nos hace suponer su acción última… 
Alicia detrás de la pantalla se estrenó en abril de 1995 en el Foro Sor Juana de la UNAM con el siguiente reparto: Erika de la Llave, Miguel Flores, Concepción Márquez, Luis Artagnan, Arturo Larios y Luis Mario Moncada/Mauricio Rodríguez. Esc. Philippe Amand; musicalización: Héctor González Barbone; video: Alberto Roblest; dir. Alejandro Ainslie. 

Alicia detrás de la pantalla (2a parte)


Esta obra forma parte de la trilogía denominada Reliquias ideológicas, cuyo eje común es la incorporación  del video al discurso escénico, tal como lo entendíamos hace 20 años. En cada obra se plantea una interacción distinta y se sugieren las distintas posibilidades que este medio ofrecía para enriquecer el lenguaje teatral. En el caso particular de Alicia..., el monitor se convierte en puerta de escape a un mundo evocativo cuyo tiempo ilimitado ocupa sólo unos segundos de nuestra realidad. La trilogía pretende mostrar tres visiones complementarias de un universo común: la familia (Alicia), la pareja (Exhivisión) y la sociedad (Superhéroes) son los núcleos que permiten observar un comportamiento arcaico y en proceso de desintegración. De ahí el título que aglutina a estas obras.

Alicia detrás de la pantalla (3a parte)


Entre los comentarios de la crítica, recojo los siguientes:


"El uso del video en Alicia... sugiere la suscripción de un medio tecnológico en el contexto de un arte arcaico al que acaso revitalice con posibilidades inéditas hasta hace poco tiempo. Este es el sentido de utilizarlo: ampliar los medios narrativos, multiplicar el espacio, acceder a otra dimensión capaz de romper  las paredes que circundan y encierran el espacio teatral al vincularlo con un arte visual". 
Bruce Swansey, La Jornada Semanal
"El resultado es que se producen ante el espectador varios niveles de realidad: la realidad 'real', la realidad de la pantalla y una especie de realidad que podríamos llamar 'virtual' en la medida que los personajes televisivos cobran vida y tienen relaciones interactivas con Alicia. 
Silvia Pelaez, Reforma
"Alicia detrás de la pantalla nos muestra una concepción ideológica y formal propia de un momento de transición, muy pertinente a estos años de fin de milenio. Y lo hace con rigor, un cierto grado de humor negro y una especie de pasión invertida donde la desesperanza y la acusación al entorno y las generaciones anteriores parecen también ellas bidimensionales figuras de hostorieta, luchando para transformarse y adquirir una tercera y más humana dimensión". 
Bruno Bert, Tiempo Libre

16/2/11

Alicia detrás de la pantalla (4a parte)



Me manché haciendo estas ediciones tan largas, pero debo confesar que tengo cierta debilidad por esta obra y este montaje que hoy parecen tan arcaicos y deficientes en su calidad de video. Qué le vamos a hacer. Espero que como registro siga capturando el empuje de una exploración hecha con tres pesos y mucha imaginación. Gracias por llegar hasta el final.

14/2/11

Adiós al fenómeno



Antes de los cumplir 18 calentó la banca mientras Romario levantaba la cuarta copa del mundo para Brasil. Cuatro años después estuvo llamado a ser la gran figura del Francia 98, hasta que un misterioso padecimiento horas antes de la final le hizo ceder el trono al gran Zidane. Con años de lesiones y falsas recuperaciones, a punto estuvo de acabar su carrera prematuramente, pero en 2002 regresó milagrosamente para arrebatar lo que siempre le perteneció: el título del más temible artillero de la historia. Todavía en Alemania el gordito se dio el gusto de romper el récord de anotaciones mundialistas, pero nunca más volvió a ser el mismo. ¿A quién le importa? Quien disfruta de la danza futbolística estará de acuerdo conmigo que Luiz Nazario de Lima ha sido un hombre tocado con el don del implacable matador. No importa que no haya tenido la elegancia de un Pelé, la lucidez de un Johan Cruyff, la destreza mecánica de un Cristiano o la insolente rebeldía de un Maradona, la felicidad de ver a Ronaldo es sólo comparable con la de salir a la calle a jugar una cascarita nocturna, un placer altamente improbable en estos tiempos. No entiendo muy bien el mecanismo, pero para un esteta futbolero de emoción discreta, como un servidor, nunca una jugada ha causado el dolor de aquella en que, con la casaca del Inter de Milán, su rodilla se dobló haciéndole proferir el llanto más desolador que se haya escuchado en una cancha de futbol. Apenas llevaba unos minutos en el campo después de un año de quirófanos y terapias cuando ese llanto pareció marcar el final de todo. Aún así, las mejores páginas de su historia estaban por escribirse, y pocas veces se ha visto un mayor acto de justicia. ¿Dónde radica la grandeza de Ronaldo? Fundamentalmente en el miedo que provocaba en los defensas contrarios: perseguirlo en campo abierto era una hazaña particularmente inútil, y encararlo cuando comenzaba a hacer la bicicleta era presagio de un ridículo seguro. Cuando tomaba el balón en los linderos del área los defensas agachaban la cabeza ante la masacre segura. Sin la magia increíble de Ronaldinho –su hermano de triunfos y debacles– Ronaldo supo siempre resolver sobre la marcha, como cuando el punterazo contra Alemania que coronó la quinta copa brasileña.
    Hoy anunció su penoso retiro, después de años de querer y no poder su cuerpo recuperarse. Se acabó. No habrá más goles del fenómeno, y aún así seguiremos recordando su tranco firme y sus obuses letales. Me pregunto por qué no puedo decir lo mismo de otro nueve casi tan letal llamado Hugo Sánchez, y lo único que se me ocurre es que mientras sus goles eran el producto del tesón y el perfeccionismo, los goles de Ronaldo fueron causa y consecuencia de la simple felicidad del juego.

28/1/11

@Romeo and @Juliet



En marzo del 2010 The Royal Shakespeare Company subió a Twitter la popular obra del poeta de Stratford con resultados que llaman la atención; me lo ha explicado la directora Roxana Silbert, quien por un momento dejó la escena para explorar el espacio virtual: seis actores-personajes abrieron cuentas en la red social y, a partir de un guión sumamente abierto, se propusieron interactuar con sus cerca de diez mil followers acumulados a lo largo de cinco semanas. Es la misma tragedia de siempre,  aunque ambientada en la Inglaterra actual y atravesada por la conectividad específica de las redes sociales y los canales de video en línea.

16/1/11

Hamsterdam o el laboratorio de la ficción


The Wire (Bajo Escucha o Los vigilantes, según el país) es una serie norteamericana que en sus cinco temporadas aborda los operativos de la policía de Baltimore contra el crimen organizado. Para algunos se trata de una serie de culto, incluso una de las mejores de la historia, sobre todo por los interesantes caracteres que intervienen en uno y otro bando de la justicia. Yo me sumo a esa postura, no sólo por la inteligencia y dramatismo de la serie, sino porque cada caso nos muestra una visión poliédrica en donde los aspectos políticos, legales, morales y económicos tienen el mismo valor.
   Por ahora me interesa el conflicto de la tercera temporada que inicia cuando, a punto de echarse a andar un nuevo proceso electoral en la alcaldía de Baltimore, los políticos se preocupan por los resultados del combate al crimen y exigen al departamento de policía disminuir los márgenes de violencia.
– tienen que prometerme menos de 300 asesinatos este año– pide al alcalde a su jefe policiaco, y éste a su vez se lo pide a cada uno de sus hombres. Sin embargo, los cárteles rivales están en guerra y es posible que no se pueda conseguir la meta solicitada, lo que complicará la reelección del político.
   Desesperado por la presión que recibe de los superiores, uno de los oficiales encargados de la sección oeste de la ciudad decide instrumentar una arriesgada estrategia: hablar con cada uno de los jefes criminales y proponerles un pacto: él asignará tres calles periféricas para que puedan vender libremente sus drogas siempre y cuando ellos dejen tranquila al resto de la ciudad. Todos se ríen inicialmente de él, pero de alguna manera logra persuadirlos llevándoles clientes y ofreciendo atención médica y actividades de recreación. Sus propios policías están divididos ante la estrategia, pero ésta finalmente se lleva a cabo en un corredor "libre" al que bautizan como Hamsterdam.
    A pesar de que que en pocas semanas logra disminuir 14 % el índice de delincuencia, el oficial oculta las razones a sus superiores con la idea de consolidar una tendencia a la baja. Sin embargo, las filtraciones llegan a oídos del alcalde, quien se escandaliza al analizar las implicaciones: "si el gobierno federal descubre que en Baltimore hemos aprobado de facto la legalización del mercado de drogas estamos liquidados", discute con sus asesores; pero, por otro lado, "si yo muestro a la ciudadanía que he logrado abatir los índices de delincuencia, la reelección está garantizada". Por si fuera poco el departamento de policía ha recibido numerosas cartas de felicitación porque nuevamente la ciudadanía ha recuperado (casi todas) sus calles. ¿Qué hacer? El alcalde trata de ganar tiempo para aprovechar esta información a su favor; pero los otros candidatos también han hecho averiguaciones y pretenden crucificarlo en público por lo que consideran un pacto ilegal con el crimen organizado.
    No pienso contar el desenlace; simplemente establecer la problemática que enfrentan estos personajes de ficción. ¿Qué pasaría si algo así experimentaran en nuestras ciudades? ¿Es el pragmatismo el que debe imponerse?, ¿o el cumplimiento de la ley es más importante incluso que la seguridad de la ciudadanía? El asunto es muy complejo, por supuesto, pero si en este caso la ficción nos ofrece un interesante laboratorio, tal vez habría que tomarles la palabra y experimentar. En fin; yo lo único que hago es recomendar que los políticos vean esta serie –específicamente su tercera temporada–, y analicen las implicaciones con total objetividad. Es un simple ejercicio de hipotética ficción, por supuesto, porque en la realidad los políticos saben muy bien lo que hacen y no les importan las consecuencias electorales. ¿O sí?

17/12/10

El Top Ten de la actuación teatral

Vanessa Redgrave

La revista The Stage acaba de pedir a expertos del teatro inglés elaborar una lista con los 10 mejores actores escénicos de la historia. Aunque en el artículo que publica la revista este mes se especifica que los actores podrían ser de "cualquier país", no sorprende el sentido nacionalista de su selección, que se conforma con los siguientes nombres:

1st Judi Dench - 21.5% of the vote
2nd Maggie Smith - 18.2%
3rd Mark Rylance - 15.1%
4th Ian McKellen - 13.5%
5th Laurence Olivier - 11.5%
6th Paul Scofield - 7.7%
7th John Gielgud - 4.1%
8th Michael Gambon - 3.5%
9th Vanessa Redgrave - 3.2%
10th Ralph Richardson - 1.6%

Ejercicio ocioso aunque muy rentable, sin duda, uno se pregunta cómo se puede comparar a actores de diversas generaciones. En los deportes por lo menos hay records y títulos que ayudan a delinear la influencia de un jugador en una época determinada, pero ¿cómo se hace para analizar la importancia de un actor al que posiblemente ninguno de los "expertos" vio realmente en escena? Imposible encontrar una respuesta satisfactoria, lo que no impide caer en la misma tentación y preguntarnos, ahora que estamos a punto de disponernos para el ocio vacacional, ¿quienes son los mejores actores de habla hispana que nos ha tocado ver en escena?  ¿Quién merece estar en el top ten de nuestra historia teatral?  Yo aventuro algunos nombres mexicanos, aunque poniendo aparte a cómicos como Cantinflas, Pardavé, el "panzón" Soto y María Conesa, todos ellos con méritos para integrar esta lista:

María Teresa Montoya
Ofelia Guilmain
Ignacio López Tarso
Julieta Egurrola
Fernando Soler
Manolo Fábregas
Héctor Bonilla
Carmen Montejo
Claudio Obregón
Daniel Giménez Cacho


¿Qué opinan ustedes? ¿Quién sobra, quién falta, quién debía estar en primer lugar? Pienso también en artistas como Carlos Ancira, Carlos López Moctezuma, Silvia Pinal, Augusto Benedico, Angelina Peláez, Margarita Sanz, Lisa Owen y hasta Carmen Mastache –entre los jóvenes–, capaces de llenar cualquier escenario por sí mismos. ¿Basta una actuación memorable para ingresar al Olimpo teatral de nuestra historia?, ¿es la innovación, el carisma, la influencia o la versatilidad lo que importa?  ¿Dónde están esos expertos mexicanos e hispanoamericanos para opinar?

13/12/10

Wikileaks y la seguridad informativa


Se ha debatido estas semanas si las filtraciones informativas de Wikileaks son legales o constituyen una transgresión que pone en riesgo a estados y personas, pero el debate tendría que dar un paso adelante para posicionarse en torno al riesgo de que el suceso coyuntural de Wikileaks dé pie a una regulación, por no decir a un férreo control de la circulación informativa en internet. Los primeros pasos ya se han dado: la cancelación de operaciones a Wikileaks por parte de compañías como Amazon, Visa y Mastercard, quienes acusan a la organización no gubernamental de cometer actos delictivos –pese a que no existen denuncias concretas al respecto- nos habla, esa sí, de una atribución indebida de funciones con el propósito de castigar la disidencia. Por otro lado, ya los gobiernos comienzan a agendar el tema en sus congresos, con la intención de poner los primeros candados a la difusión de ciertos mensajes en internet.
             ¿En manos de quién estamos? Para hacer un ejercicio, el fin de semana pasado intenté cambiar temporalmente mi nombre de usuario de Facebook por el de “Anonymous”, en solidaridad con el movimiento de hackers que han pretendido responder a los ataques contra Wikileaks, pero la aplicación negó su autorización, lo que ratifica la existencia de filtros sobre determinados temas sensibles. ¿Cuáles son los criterios para aceptar o rechazar un nombre determinado? La aplicación no los aporta, simplemente niega.
            Leyendo las diversas reacciones al tema, encuentro algunas que, haciendo eco en la investigación de crímenes, hablan de rastrear al beneficiario para encontrar sentido a un suceso que ha tomado a todos por sorpresa. ¿Quién es el auténtico beneficiado por las filtraciones de Wikileaks? ¿Los usuarios, que acceden a información clasificada? ¿Los enemigos de Estados Unidos, que han puesto en evidencia al “policía global”? ¿El propio sistema de control que tomará la filtración anodina como pretexto para establecer reglas y castigos? Para dilucidarlo no hay que pensar en el primer golpe, sino en los que vienen, así que el tema que se ha puesto sobre la mesa dará mucho de qué hablar y posiblemente nos haga entrar a una nueva etapa de la red global.
            Más allá de que seamos testigos de una auténtica trama novelesca digna de Stieg Larsson (resulta providencial que Suecia sea una de las locaciones principales de esta historia) habrá que dejar la contemplación y asumirnos como activistas porque este suceso afectará sin duda nuestras formas actuales de comunicación. Yo lamento desconocer el arte del hacker, por lo que mi contribución hacktivista será casi nula, pero con mi nombre y rostro me sumo a los Anonymous defensores de la red como espacio sin dueño que debe ser expresión de absolutamente todas las posturas. 

17/11/10

La Cocina del Mundo


Si como afirma Calvino hay cierto tipo de obras que intentan convertirse en sistemas o modelos totales del universo, La cocina de Arnold Wesker es un buen ejemplo de esta proposición. Así como un siglo atrás lo hiciera Melville con su tripulación multirracial del Pequod –en donde el conflicto principal no es la caza de la ballena blanca, sino el entendimiento comunitario–, el dramaturgo británico encapsula en este restaurante, mejor dicho, en las tripas del restaurante, el bagaje de más de un puñado de culturas, expresándonos a través suyo lo precario que ha sido siempre el equilibrio del mundo.  Minúscula y enorme aspiración: retratar el universo a través de un gesto cotidiano que no se anda con diplomacias.

3/10/10

El cabaret místico de Jodorowsky



En el caso de Alejandro Jodorowsky resulta cada vez más difícil separar al personaje del autor. La percepción no es nueva, se remonta tal vez a la década del Sesenta cuando, conocido simplemente como Alexandro, inauguró la práctica de descolocar al público con sus efímeros pánicos. Llamados también happennings, performances o, en sus propios términos, actos poéticos que irrumpen en la realidad para modificar nuestra percepción del entorno, Jodorowsky debió hacerse protagonista de estas novedosas formas de intervención y, con ello, provocó que la gente, su público, lo mirara como un ser irreal, mitad persona y mitad personaje.
         Pero fue con la aparición de La danza de la realidad (Mondadori, 2000) que su vida terminó por convertirse en una novela. No dudamos de la veracidad de los acontecimientos narrados en su autobiografía, pero están concatenados de tal forma que uno parece asistir a otra más de sus fábulas; como si cada capítulo de su vida respondiese menos a los accidentes propios de nuestra diaria existencia que a una cierta causalidad aleccionadora. Cómo olvidar, por mencionar uno, el bochornoso encuentro con André Bretón, a quien descubrió sentado en el baño de su casa, con los pantalones en las rodillas; “había sorprendido cagando al sumo pontífice del surrealismo –escribe en su autobiografía-, no podía seguir pisando el mismo suelo que él… y me fui a México”.
         En los últimos años su producción literaria ha sido abundante y, no obstante, siempre asociada, tal vez ya definitivamente mimetizada, con sus experiencias en el campo de las artes curativas (o en la autoayuda, como pensarán otros más sarcásticos a quienes, no obstante, habría que responder que el prestigió de Jodorowsky como artista está fuera de toda duda). Y es que no deja de ser portentosa y desconcertante, aunque no exenta de una lógica muy personal, la evolución de un artista que comenzó como acróbata de circo y fue transitando de éste a la pantomima, al teatro (con todo y sus hallazgos parateatrales), al cine, el comic  y la interpretación del tarot para llegar, finalmente, a su creación más acabada: la psicomagia. Esta disciplina única (en tanto no se propone como escuela y tiene a Jodorowsky como exponente solitario) ha resultado de la apropiación de técnicas teatrales, psicoterapéuticas y del chamanismo para resolver los problemas psicológicos y hasta somáticos de sus pacientes. De alguna forma, explicará él mismo, la ruptura con el arte tradicional surgió cuando comprendió la incapacidad del artista para curar el dolor espiritual de las personas.
         Desde hace más de 30 años Jodorowsky  se ha consagrado a la atención de personas que lo escuchan como a un sacerdote, gurú, médico de almas, y en este tiempo ha venido perfeccionando sus técnicas de tratamiento. Cabaret místico es uno de sus últimos juguetes dramáticos y curativos, si bien resultado de años de exploración. De alguna manera tiene conexión con un trabajo anterior: La sabiduría de los chistes (1997), que abordaba los relatos humorísticos como lecciones de vida. En el caso de esta última publicación, se trata, podríamos decir, de la transcripción de las sesiones que periódicamente sostiene con una audiencia que escucha sus chistes y fábulas esperando la moraleja que ayude a mejorar sus vidas. A diferencia de las representaciones escénicas, el cabaret de Jodorowsky prescinde de luces, decorados e incluso, extraña paradoja jodorowskiana, de personajes. En sus palabras, el intérprete es una “persona tratando de encontrarse a sí misma” y usando para ello la técnica de la risa.
         En contraste con la psicomagia, que sirve a padecimientos espirituales muy específicos, Cabaret místico es un prontuario de vida, un llamado a misa que los adeptos valorarán con devoción y los escépticos tomarán con desconfianza.
         Pero yo debo fijar mi postura, y para ello nada mejor que un chiste tomado del último capítulo:
         “El hombre más viejo del mundo recibe la visita de un joven periodista activo e impetuoso.
-   Señor, usted, que ha logrado vivir tan enorme cantidad de años, ¿tiene un método?
-   Sí. Tengo un método.
-   ¿Y cuál es?
-   Algo muy simple; nunca contradigo a nadie.
-   ¿Sólo eso? ¡No es posible!
-   Sí, sí, no es posible”
Si necesita usted la explicación acuda velozmente a la página 270.  


Jodorowsky, Alejandro, Cabaret místico, México, Ed. Grijalbo/Mondadori, 2008, 288 pp.