26/2/13

Carmen Montejo



Una de las actrices latinoamericanas con más personalidad del siglo XX, mantuvo una carrera ininterrumpida por casi 80 años, en los que interpretó para el teatro personajes que quedaron grabados en el imaginario del público, entre ellos María Estuardo (1959), la Déborah de Los Cuervos están de Luto (1960) y sobre todo, la Marta de ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1963).
     Su verdadero nombre era María teresa Sánchez González, nació en Pinar del Río, Cuba, el 26 de mayo de 1925 y murió en la Cd. de México el 25 de febrero del 2013. A los seis años debutó en su país formando parte de una compañía infantil en la que era anunciada como La Muñeca Sánchez. Entre los 12 y los 16 años estudió en la Academia de Arte Dramático de La Habana y posteriormente complementó sus estudios en Nueva York y Los Angeles, gracias a una beca obtenida por sus logros escénicos. Luego de participar en Cuba en una temporada al lado de Eugenia Zuffoly y Fanny Schiller, fue invitada a trabajar en México, país al que ingresó definitivamente en 1943. Si bien comenzó trabajando para la serie radiofónica Anita de Montemar, en 1946 se incorporó a la Cía. de Virginia Fábregas, con quien actuó en La casa de Bernarda Alba. Al año siguiente participó en el teatro Estudiantil Autónomo (TEA) de Xavier Rojas, y trabajó bajo la dirección de Alfredo Gómez de la Vega en el estreno de El gesticulador (1947). Desde entonces intervino en decenas de obras teatrales en las que obtuvo el reconocimiento de la crítica y el público. Entre las obras que más se recuerdan por su interpretación cabe mencionar Los cuervos están de luto (1960), El medio pelo (1964), Los efectos de los rayos gama sobre las calendulas (1970) y Bodas de sangre (1976). Su caracterización en ¿Quién teme a Virginia Woolf (1963) le valió no sólo los mayores elogios de la crítica, sino la posibilidad de cumplir más de mil 500 funciones en un periodo de 10 años. Al respecto de dicho montaje, Reyes de la Maza no dudó en calificarla como la "máxima actriz de México" y sugirió incluso que se presentara fuera de nuestras fronteras; "una actriz como ella (a la altura de la Magnani o la Casares) no puede, no debe, limitarse a triunfar en un solo país". En 1965 obtuvo un premio como la mejor Actriz de América por su interpretación de Deborah en un festival teatral de Ecuador. Cinco años después la Asociación Méxicana de Críticos de Teatro (AMCT) le entregó un reconocimiento como la mejor actriz de 1970. 
     Fue fundadora del Teatro de las Américas Unidas, con sede en México y Nueva York, cuya tarea consistió en posibilitar el intercambio artístico de valores latinos, así como el otorgamiento de un premio de dramaturgia. A partir de 1980 dirigió su propio Taller de Arte Dramático en el teatro San Rafael. 
     Fue autora de las obras Mujeres calumniadas y Un divorcio a los setenta, así como del libro Manual y métodos sencillos de actuación. La primera de estas obras tiene una historia curiosa pues a punto de estrenar en 1955, la obra fue censurada por su ambigua temática lésbica. No obstante, la obra se estrenó en Guadalajara y después de realizarle ajustes, se permitió su estreno en la Ciudad de México. Armando de Maria y Campos comenta al respecto que "Pas de quatre (como se llamaba originalmente) trataba con sencillez y hasta con poca malicia de los recursos escénicos un tema íntimo de lesbianas, homosexualidad tan vieja como el mundo, y ya tratada con deliciosa libertad en varios cuentos de Las mil y una noches... (pero) de aquella comedia en verdad interesante la previa censura del Departamento Central dejó una comedieta tan blanca, o rosa, que la pueden ver las niñas más niñas. La motivación central queda reducida a un cariño maternal; el noviazgo difícil, a relaciones de lo más insípidas, y los diálogos entre mujeres , a un parloteao intrascendente entre solteronas inadaptadas". No obstante lo anterior, destaca el trabajo del cuarteto de actrices, encabezadas por la propia Montejo, Anita Blanch, Tanna Lyn y Andrea Palma (1). ¡Vaya poker!
     Su trabajo en cine y televisión también fue ampliamente reconocido: debutó en cine en la película Resurrección, a la que siguieron decenas de títulos, entre los que se mencionan Nosotros los pobres, A toda máquina, ¿Qué te ha dado esa mujer?, Doña Macabra, Los cachorros y El profesta Mimí. Por ésta última obtuvo una Diosa de plata en 1973. Antes, en 1952 recibió un Ariel por su actuación en Mujeres sin mañana. En televisión participó activamente desde su fundación, tanto en teleteatros, como en novelas, series cómicas y programas unitarios.
    Otras de las obras teatrales en las que participó fueron: El viejo celoso, La guardia cuidadosa , El pobre Barba Azul, Canción de cuna (1947); Celos del aire (1950), Las Islas de oro (1952), Doña Beatriz (1953), Lecho nupcial (1955), semilla del aire (1956), Lo que callan las mujeres, Las estatuas de marfil, El juego de papá y mamá (1960); Los desorientados, Orfeo desciende (1965), Puñalada por la espalda (1966), Los zorros (1968), Cheri Cheri, ¡Ah, qué mujeres! (1969); Retoños (1972), Los soles truncos (1977), El final de la primera dama (1978), O.K. (1979), Buenas noches mamá (1983), Yo madre, yo hija (1990),  Adorables enemigas (1992), Yo madre, yo hija (2008) y Los monólogos de la vagina (2009), entre otras. 

Tomado del Diccionario Histórico del teatro en México. 
(1) En Armando de Maria y Campos, Veintiun años de Crónica Teatral en México I (segunda parte 1951-1955), pp. 1536-38