26/9/11

Latin American Theatre Review


Comenzaré por el final manifestando mi alegría porque 9 días de guerra en Facebook ha sido publicada en el número 44/2 de Latin American Theatre Review, acompañada por una espléndida introducción de Beatriz J. Rizk. Que una publicación prestigiosa y una estudiosa visionaria del teatro latinoamericano abran espacio a la difusión y discusión de mi obra es motivo suficiente para atesorarlo entre mis Reliquias Ideológicas, pero también lo es el hecho de que este número incluya otros interesantes acercamientos al teatro mexicano, particularmente al trabajo de Hugo Salcedo, Conchi León, Alejandro Román, Oscar Liera, Alejandro  Ricaño, Guillermo Schmidhuber y Claudio Valdés Kuri. Si bien es cierto que la revista nunca ha dejado de monitorear el trabajo escénico  desarrollado en nuestro país, gracias sobre todo a las reseñas que hace más de una década realiza Timothy G. Compton, resulta gratificante descubrir que el interés comienza a desplazarse a las propuestas de las nuevas generaciones y a su lectura de la compleja coyuntura social que vive nuestro país.
     Fundada en la Universidad de Kansas por George Woodyard hace 44 años (lo que la convierte en la segunda revista teatral más longeva con contenidos en castellano, sólo detrás de la española Primer Acto, de 1957)  LATR ha editado alrededor de 90 números que abordan la actividad teatral y las propuestas escénicas surgidas en la región durante el último medio siglo; todo un compendio de sucesos y estudios que constituyen el más grande tesoro documental para los interesados en el tema.
      Y precisamente el actual editor en jefe, Stuart A. Day, ha puesto en marcha el mecanismo para consultar buena parte de esos contenidos en formato pdf. Sólo es cuestión de acceder a los archivos del portal de Latin American Theatre Review en https://journals.ku.edu/index.php/latr/index y buscar los números correspondientes a los primeros 39 años de de la revista. Por razones editoriales muy comprensibles (conseguir un mayor número de suscriptores), sólo se pueden descargar los artículos anteriores a 2006, pero el material resulta tan estimulante que sin duda se puede convertir en un enlace recurrente para estudiantes y profesionales del teatro. Sólo por mencionar algunos casos, me parece un hallazgo encontrar las primeras reseñas sobre el Festival de Manizales en 1971; los viejos artículos de Frank Dauster y Gerardo Luzuriaga, la primera traducción al inglés del Rabinal Achi, o interesantes apuntes de Margarita Mendoza López sobre el "Financiamiento y costos de la producción teatral en la Cd. de México durante el año 1976", por citar sólo algunos documentos al azar.
      Pero antes de sumergirse en ese inmenso océano de más de un millar de ensayos y artículos teatrales, finalicemos nuevamente por el principio invitándolos a agotar la lectura del último número que –no puedo afirmarlo de otra manera–, nunca los decepcionará.