La luz del escenario vuelve a incrementarse y el público contiene el aplauso ya desatado al descubrir que algunas figuras deambulan por el escenario cuchicheando algo que no se entiende, algo sobre esa cofradía que dicen conformar. Vamos a dejar que hablen brevemente, pero ocultaremos su identidad tras una serie de antifaces, ¿con qué objeto?, con el de poner en el centro la identidad colectiva, que es lo que aquí se manifiesta. Irreconocibles para el resto, sólo los que tienen membresía podrán identificar algunas voces detrás de la mascarada.
Antifaz 1: Creo que todas las escuelas marcan mucho, pero el CUT es una escuela que te marca particularmente, te toca muy hondo; no puedo explicar por qué, pero yo no he visto que ocurra lo mismo en otras escuelas. Posiblemente tenga que ver con eso que llaman mística, puede que tenga que ver con la disciplina, con la estructura, con la forma en que se ha generado una especie de pertenencia; hay algo de escuela, de cuna, que toca profundamente.
Antifaz 2: Desde el exterior nos catalogan de “intensos” y “físicos”, en general se habla del trabajo corporal de los egresados del CUT, de las herramientas físicas que nos aporta la escuela; mucha gente cree que cualquier egresado del CUT hace mortales y suertes de ese tipo, y puede que sí.
Antifaz 3: Yo veo un buen actor y digo: “es del CUT”. Es poco objetivo que yo lo diga, pero cuando descubro esa visión, esa entrega, ese nivel de exploración, de honestidad, de generosidad, yo digo: “Ese es del CUT”. Y resulta que es del CUT. Tengo el vicio, pero siempre le atino.
Antifaz 4: Egresar del CUT, a final de cuentas, significa añadirle un apellido a tu nombre; soy “fulano de tal”, pero también soy “egresado del CUT”; tengo un apellido más.
Antifaz 3: Yo ligo al CUT con mi primer amor, lo ligo con mi primera rebeldía respecto a mi familia. Eso es el CUT.
Antifaz 5: Es curioso descubrir cómo el CUT consumó la oficialización de la estética universitaria; ese modelo formativo se quedó como el único válido y el CUT de hoy, como todo el resto de las escuelas, sigue operando bajo ese modelo.
Antifaz 6: La misión del CUT es hacer actores. Buenos actores. Actores para un mundo que se va renovando día a día, y en ese mundo está incluida la UNAM. El CUT debe seguir formando actores para el mundo, para que sean actores competitivos no nada mas dentro de la universidad o dentro de México, que lo sean a nivel mundial.
Antifaz 5: Y yo insisto: no hemos revisado críticamente cómo esa estética dejó de ser la punta de lanza y se convirtió en la tradición, y la universidad tendría que ser la punta de lanza; el CUT fue creado con ese espíritu, el CUT no puede estar en la tradición de la puesta en escena, tiene que estar en lo que rompe con eso.
Antifaz 7: ¿Tal vez el teatro universitario debería de volcarse nuevamente hacia los universitarios?
Antifaz 8: Lo que hay que procurar es que el CUT siga siendo un centro de pensamiento teatral, una idea de la vida.
Antifaz 9: Pero tampoco se trata de disfrazarnos con el ropaje de una cientificidad positivista y renunciar a esas formas del conocimiento que unos llaman inspiración, otros, que recuperan el sentido original de la mímesis, llaman encarnación, y otros, más bergsonianos, llaman simplemente intuición. Tal como lo reivindicara Vittorio Gassman: “esta es una profesión que no se basa totalmente en la racionalidad. La parte loca es más interesante que la parte lógica”.
Una voz sin antifaz ni cuerpo surge de los altavoces como si nos alcanzara desde el más allá.
Voz: No soy muy optimista respecto al destino del hombre y me molestan mucho todos los cantos e himnos optimistas sacados de la manga, me resultan de una banalidad espantosa. No tengo mucha fe en el hombre, particularmente en el hombre de nuestra época. Ha creado a Hitler y a Stalin, ha creado el totalitarismo. ¿Por qué voy a ser optimista? Ha desencadenado las guerras. Difícilmente veo un rasgo optimista en el hombre de nuestra época. ¿Dónde pues hay optimismo? En la batalla, en el duro oficio de hacer puestas en escena, una de las pocas causas que quedan capaces de desafiar el espíritu del hombre y de hacer vivir para realizar, el teatro. Todo lo demás no sé si vale la pena.
El eco de la voz se desvanece y los actores y actrices con antifaz hacen un círculo en el centro del escenario.
Antifaz 2: Cada año, escuchen: cada año los alumnos de segundo grado en conjunto con el resto del alumnado y algunos egresados, organizan un rito de iniciación para los recién llegados. La dinámica es muy sencilla: las personas se pintan y visten para la ocasión, se disfrazan –hay mucha teatralidad en la totalidad del fenómeno-, traen tambores e instrumentos, se hace ruido, se parlotea, se grita y se canta. Generalmente los alumnos de años superiores interrumpen una clase de primer ingreso, vendan los ojos a los alumnos y se los llevan del recinto en el que tomaban la clase. Cada uno tiene un guía personal más dos o tres personas que lo van cuidando (todo es muy organizado). Entonces se hace un recorrido por la zona cultural y alrededores donde el sujeto es inducido a lo que podríamos llamar una experiencia kinestésica: se la da a probar comida, se le hacen cosquillas, se le dan a oler flores, pasto, tocar la tierra, entrar a un arenero, en fin, es cosa de creatividad de los que van guiando, hasta que llegan al Espacio escultórico. Con los ojos vendados se ayuda a subir al primerizo a una de las cúspides que rodean el cráter; ya que cada uno está situado en una de las cúspides, el guía principal lee en voz alta el poema Ítaca de Cavafis. A continuación, se les quita la venda a todos para que puedan observar el paisaje. Para mí este es un momento mágico de contemplación. Entonces se vuelven a vendar los ojos de los primerizos y se emprende el viaje de vuelta al CUT. Llegando allí, en la explanada está preseteada la caja danesa (aparato que se utiliza en la clase de acrobacia) y una alberca infantil llena de agua. Se sube al primerizo al borde de la caja, se le pide que pegue su barbilla y brazos al pecho y se deje ir al vacío como una tabla (recordemos que todos los sujetos tienen el sentido de la vista nulificado y sus reacciones son muy variadas: desde la confianza absoluta hasta la resistencia que siempre es vencida por la paciencia y persuasión de los que acompañan el momento). Al caer, otro sector del alumnado recibe el cuerpo y lo acompaña hasta dejarlo en la alberca. Es un bautizo, tal cual. Otra persona tiene una toalla lista para recibir al primerizo después del chapuzón y lo conducen hasta el escenario del foro. Una vez que están todos ellos sobre el escenario, y el resto del alumnado en las butacas, se les ordena que se quiten las vendas. “¡Bienvenidos!” se escucha y uno ahí, por primera vez, experimenta la multitud, pero siendo testigo desde el escenario.
Antifaz 10: En cambio, cuando salen, cuando se diploman los alumnos, esto es lo que les decimos: “Adiós alumnos. Bienvenidos compañeros”. Es un momento emocionante porque ves que los actores a los que admiras desde antes de entrar a la escuela, de pronto están trabajando en un escenario contigo. Ahí cierra todo.
Y aquí cae el telón final.
%2010.11.42%E2%80%AFp.m..png)
%2010.29.31%E2%80%AFp.m..png)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario