4/1/10

Presentación

El Diccionario Histórico del Teatro en México 1900-1950 formaba parte de una investigación realizada entre 1995 y 1997 bajo la denominación de Sistema de Información del Teatro en México (Sitmex), un proyecto auspiciado por el Centro Nacional de las Artes y el CITRU que por diversas circunstancias nunca llegó a concluirse como tal. El origen del proyecto se remonta un poco más atrás cuando el CITRU se dio a la tarea de recopilar y ordenar toda la información desprendida de la actividad teatral del siglo XX con la intención de crear el mayor centro documental del teatro mexicano. Varias fueron las iniciativas y proyectos que intentaron aglutinar la información y ofrecerla en formatos de fácil consulta y organización. Pero me detengo exclusivamente en el Sitmex, que tuve la oportunidad de diseñar conceptualmente, aunque después haya sido en parte responsable de su inconclusión.
       En resumidas cuentas, Sitmex se propuso la elaboración de seis bases de datos: Obras, Cronología, Diccionario, Imágenes, Bibliohemerografía y Documentos, que debían integrarse en una sola red para permitir el mayor cruzamiento posible de información. En aquel entonces (estamos hablando de la mitad de los Noventa, cuando apenas se conocían los primeros Cd Rom´s y términos como hipertexto e interactividad no formaban parte de nuestro vocabulario cotidiano), Sitmex resultaba un proyecto  a la medida del recién inaugurado Centro Nacional de las Artes, que también nacía con la promesa de integrar la formación, la investigación y las nuevas tecnologías en un laboratorio de creación permanente. En ese contexto, el resultado natural de la investigación debía ser un Cd Rom en que el usuario navegaría –a través de ligas e hipertextos– por las seis bases de datos antes enunciadas. Si el usuario buscaba información sobre Rodolfo Usigli, por citar un ejemplo paradigmatico, podía comenzar por la entrada respectiva del Diccionario y derivar a la base de Obras, donde encontraría la ficha técnica de cada uno de sus estrenos. Si en las fichas aparecía el año de realización, este vínculo podría conducirle a la Cronología, donde tendría la oportunidad de analizar el “suceso” en contexto, o bien pasar a la base de Documentos para desplegar alguna reseña periodística sobre, por ejemplo, el estreno de El gesticulador en 1947. Con un poco de suerte podría incluso encontrar una imagen del propio autor o de alguno de sus montajes, y anotar las referencias bibliohemerográficas sobre el tema, todo ello dependiendo del volumen de alimentación de las bases de datos.
      Pero como ocurre en nuestra consabida historia de inauguraciones políticas para obras inacabadas, aquí las computadoras prometidas no llegaron a tiempo y el trabajo de captura y diseño se enfrentó a problemas técnicos inesperados: incompatibilidad de programas, escasez de programadores, interfaces poco amigables, etcétera. Todo ello provocó que un proyecto de suyo complejo y ambicioso se fuese enredando en complicaciones que rebasaban la competencia del equipo de investigación y se convirtiera en un problema institucional imposible de solucionar en aquel momento. A ello hay que sumarle mi intempestiva renuncia al proyecto y al CITRU luego de escuchar un engañoso canto de sirenas (y bueno, era demasiado joven). El resultado fue la generación de miles de registros que no pudieron integrarse en una red de información eficaz; el “sistema” se nos había caído.
      Sin embargo, queda el consuelo de que cuando el trabajo es serio y tiene bases firmes, tarde o temprano sale a la superficie, tal como ha ido ocurriendo con cada una de las unidades de investigación componentes del Sistema. En 2003 se presentó en forma autónoma un derivado de aquella Base de Imágenes del proyecto original, bajo el título Antología visual del teatro en México, recopilada por Leticia Rodríguez y Patricia Ruiz. Por mi parte, tomé como proyectos personales las unidades de Diccionario y Cronología, y apenas en 2007 presenté el volumen Así pasan, Efemérides teatrales 1900-2000, que viene a ser el resultado impreso de lo que antes se pretendió una cronología en formato electrónico. Lo mismo ha ocurrido poco después con la Unidad de Obras, que Antonio Escobar y el CITRU  han editado en CD Rom con un título demasiado vago:  Teatro en México 1900-1990.
      Ahora toca el turno al Diccionario, un trabajo de investigación prácticamente intacto desde 1997 y que por primera vez decido hacer público, aunque con algunas advertencias; se compone por más de 850 registros sobre personas, agrupaciones, escuelas, instituciones, espacios teatrales, temporadas, temas y términos directamente relacionados con el teatro mexicano de la primera mitad del siglo XX. Podríamos decir que las fichas están terminadas en un 90% y con una primera revisión de estilo. Sin embargo, requieren todavía de una lectura externa y una segunda corrección, así como una eventual ampliación y precisión de datos, tarea del todo imposible para mí. Por esa razón prefiero ofrecerlo para su consulta y, en todo caso, solicitar comentarios y aclaraciones a través de este singular sistema de interlocución.
      Entre los señalamientos pertinentes para orientar la consulta mencionaré que las fechas que aparecen entre paréntesis a lo largo del texto corresponden a los años de estreno o representación de las obras y no a los de publicación o escritura; en los casos en que varios títulos precedan a la fecha querrá decir que todos ellos corresponden  al año indicado. En la relación de obras de cada persona o grupo he omitido mayores datos respecto al director, autor o teatro (salvo algunos casos relevantes) porque en su origen de producto parcial de Sitmex  tanto el título y el año se consideraron datos suficientes para hacer el enlace con el resto de las bases de datos.
      La totalidad de las fichas que aquí se incluyen fueron redactadas y corregidas por mí, salvo algunas colaboraciones especiales de Socorro Merlín en lo relativo al teatro de carpa, y de Alejandra Medellín y Giovanna Recchia en cuanto a escenografía y arquitectura teatral, por lo cual les reitero mi agradecimiento, así como a quienes me acompañaron y auxiliaron como asistentes de investigación: Julio César López Cabrera y Jorge Mora Kuri (†). 
      Hechas las presentaciones de rigor, los invito a pasar y a conocer estas historias fragmentarias de figuras que algún día tuvieron valor y fueron muy aplaudidas, aunque ahora sólo formen parte de este  museo de reliquias ideológicas. (LMM)